El 18 de marzo de 1871, el gobierno de Adolphe Thiers envió tropas a Montmartre para recuperar los cañones de la Guardia Nacional. París acababa de sufrir el sitio prusiano; muchos de aquellos cañones se habían financiado con suscripciones populares. Las mujeres y los vecinos salieron a la calle, y parte de los soldados se negó a disparar contra ellos. Thiers se retiró a Versalles. No era solo una disputa por unas piezas de artillería: la población trabajadora se negaba a entregar la defensa de la ciudad al gobierno que había suspendido la moratoria de los alquileres y quería desarmarla. Archivos de París, «La revolución comunal».
De defender los barrios a gobernarlos
El 26 de marzo se eligió un Consejo de la Comuna y el 28 se proclamó la nueva autoridad municipal. Duró 72 días, hasta el 28 de mayo. Los representantes debían responder ante sus electores y podían ser revocados. Para Marx, que siguió los acontecimientos desde Londres, no se trataba de poner trabajadores al mando de la vieja maquinaria estatal, sino de crear otra forma de poder político. En La guerra civil en Francia describió una Comuna que debía trabajar y rendir cuentas, no limitarse a pronunciar discursos.
La elección se hizo con sufragio masculino: las mujeres no podían votar. Eso no las dejó fuera de la revolución. Participaron en la defensa de los barrios y organizaron asociaciones de trabajadoras; la Unión de Mujeres convocó delegadas de distintos oficios para organizar el trabajo y la lucha. La historia de la Comuna no puede contarse solo con los nombres de sus consejeros.
Una ciudad organizada para sus habitantes
El nuevo gobierno canceló los alquileres atrasados durante el sitio, suspendió el trabajo nocturno en las panaderías y prohibió multas y descuentos patronales sobre los salarios. El 16 de abril encargó a las organizaciones obreras hacer un inventario de los talleres abandonados y preparar su entrega a cooperativas de trabajadores. Este último decreto fue un plan en marcha, no la afirmación de que todos los talleres ya funcionaban colectivamente. En pocas semanas, la pregunta dejó de ser «¿qué quiere el propietario?» y pasó a ser «¿qué necesita la gente que vive y trabaja aquí?». Ayuntamiento de París, medidas sociales; decreto original sobre los talleres, 16 de abril.
La Semana Sangrienta y lo que sobrevivió
Del 21 al 28 de mayo, las fuerzas de Versalles reconquistaron París calle por calle. Miles de comuneros fueron asesinados y muchos supervivientes sufrieron cárcel o deportación. El gobierno pudo destruir la Comuna; no pudo borrar su pregunta fundamental: ¿por qué habrían de limitarse los trabajadores a pedir reformas si pueden decidir cómo se gobierna la sociedad? Marx publicó su defensa de la Comuna inmediatamente después de la derrota. Su experiencia siguió siendo una referencia para generaciones del movimiento obrero. Ayuntamiento de París, la Semana Sangrienta; Marx, La guerra civil en Francia.
Para seguir leyendo
- Karl Marx, La guerra civil en Francia (1871) — la interpretación marxista escrita al calor de los hechos.
- Archivos de París, «La revolución comunal» — documentos y cronología de marzo de 1871.
- Decreto del 16 de abril de 1871 — el texto sobre los talleres abandonados, en español.